9 julio, 2020

Una mirada periodística a la Sociología, los Medios Masivos y la Cultura en la era de Trujillo, ‘cronología’

Trujillo fue un megalómano, narcisista e histriónico quien poseyó el trastorno antisocial, según historiadores y expertos de la salud. Necesitó de la admiración de todos, pulir bastante su imagen creyendo a los demás seres inferiores sin tener empatía hacia alguien o ningunos. Dueño de todo, prisionero de nada ni de nadie. Alienó y dominó a República Dominicana desde (1930-1961).

Roberto Cassá, historiador dominicano registró que el despliegue del ‘terror trujillista’ se produjo por la falta de organicidad clasista del régimen del tirano, porque no contó con la organización de la burguesía y encontró una oposición de una parte de la pequeña burguesía. Solo así, con tal ejercicio violento logró un equilibrio político que imponía una nueva hegemonía sobre la economía y el Estado.

Serie periodística: Sociología y alienación de las masas desde los medios masivos (I de XV)

Inicia el mes de mayo, y, en esta oportunidad, la vista investigativa y periodística cultural se posó en la diana histórica de la era dictatorial de Rafael Leonidas Trujillo Molina, «amado por algunos, odiado por muchos y temido por todos». Después de casi siete décadas del “trujillismo”, su presencia y esencia se mantienen latentes en el pueblo dominicano, que, para bien o para mal, no perece en el imaginario popular y que todavía pese a su sistema dictatorial.

En la actualidad, son muchos sin importar las generaciones, edades o linajes quienes le aclaman a sus osamentas, a su esprítu y a la férrea aptitud y a la despiadada forma de gorbenar, como si pudiese ser parte de la actual situación política y de Gobierno. «Hay Trujillo ven a ver… aquí hace falta un Trujillo…». Paradoja de la vida. Hoy, los medios de comunicación, los periodistas, los escritores, los pensadores, la televisión, el cine, la radio y la música llevan influencias y vestigios de la inefable satrapía. Aquí, dedicamos 15 entregas para contar cómo ocurrió.

¿Sabías qué?
La Información fue el único periódico dominicano que sobrevivió a la extensa dictadura de Trujillo. Le ayudó mucho su moderación, su carácter local o regionalista y la decisión de Trujillo de comprarles a los propietarios algunas de sus acciones.

En el año 1928 el régimen del presidente Horacio Vásquez, hizo prolongar su mandato por dos años más, motivando que sus seguidores empezaran a escribir en la prensa dominicana porque el general Vásquez, había sido electo en virtud de la constitución de 1908 y, que por tanto, debía permanecer en el poder hasta 1930, no así, el Vicepresidente Federico Velázquez que había sido electo en virtud de la constitución de 1924, que delimitaba el periodo presidencial a cuatro años.


De esta manera se gestó un amplio movimiento de opinión pública que cobro fuerza en el seno del partido Horacista.
La prensa nacional sirvió de canal para el debate en torno a si era constitucionalmente válida o no la prolongación del mandato presidencial. El congreso nacional controlado por los horacistas, aprobó mediante una reforma constitucional que Vásquez continuaría en el poder hasta 1930.
En ese contexto de crisis política aparece la figura principal del ejército dominicano conspirando sigilosamente. En julio de 1928 se publicó en el diario La opinión de Santo Domingo una lista de posibles sucesores de Vásquez y en ella aparecía el nombre de Trujillo.


Trujillo agarrota a la prensa
En los preludios de la dictadura, el Listín Diario denunció los primeros atropellos de las hordas trujillistas. Jesús de Galíndez fue observando como sus páginas se fueron cerrando a las noticias políticas nacionales y su despreciativo silencio era la única forma de oposición al nuevo régimen. En opinión de Galíndez el Listín se convirtió en un portavoz del Trujillismo naciente.

En sus páginas se desbordaba la literatura de elogios hacia el tirano en 1933. La sumisión del Listín se mantuvo hasta mediados de 1942 cuando se vio presionado económicamente por la dictadura de Trujillo y dejo de salir. Cuando Trujillo anunció su firme decisión de optar por la reelección presidencial, a mediados de 1933, los cuatro diarios nacionales ya estaban sometidos a sus caprichos. (La Opinión, La Información, El Listín Diario y El Nuevo Diario).


Expansión personalizada
Enaltecer fue un verbo conjugado, excesivamente, por la megalomanía del avisado Trujillo, quien a través de los medios de comunicación y, por ende, la eficacia de la radio y de los periódicos de la época, logró amilanar los ánimos más caldeados, ambos medios en manos especificas del poder del Estado dando como resultado una propaganda personalista, de acicalamiento y lustración de las más enraizadas pretensiones del despóta.


Además del control militar, político y social desplegado en el régimen que encabezó Rafael Leónidas Trujillo Molina, se distinguió por la manipulación casi absoluta de los medios de comunicación que, por obligación o convicción, eran serviles a la voluntad del jefe y a la de su familia. Tanto así que, por medio del periodismo se trazaban pautas muy marcadas, se indicaba el lanzamiento de consignas y todo tipo de información que debía ser ajustada con sigilo al guion ideológico trujillista.


Para tales fines, los periodistas tenían prohibido entrevistar al Jefe por propia iniciativa. Sólo se podían acercar a él cuando los mandaba llamar y permitía escasas entrevistas para hablar de los temas de su interés, con la agravante de que los comunicadores prácticamente tomaban un dictado.
Trujillo con arrojo usó a la prensa para dar a conocer las realizaciones de su Gobierno, tanto para resaltar las bondades, como para intimidar y sembrar terror.
Había que guardar distancia entre la naturaleza de los medios, que es la libertad, y la voluntad del dictador, como narra el periodista acreditado al Palacio Nacional Manuel de Jesús Javier García en su libro Mis 20 años en el Palacio Nacional junto a Trujillo y otros gobernantes.

Trujillo impidió libertad de expresión
Censura, manipulación, revisión exhaustiva de los textos, distorsión de la verdad, propagandas a favor del régimen y la exageración de temas que la dictadura quería resaltar, son algunas de las características que marcaron el periodismo dominicano en la llamada Era de Trujillo, de 1930-1961.
Tras Rafael Leónidas Trujillo Molina asumir el poder, dejó de existir la poca libertad de expresión que con libradas batallas y sangre, había conquistado el país. Los articulistas eran adeptos al régimen y cualquier noticia negativa no trascendía. Solo por debajo se podía hacer ciertos comentarios entre personas de extrema confianza.


Las informaciones de la era trujillista eran unilaterales
La prensa extranjera no estaba en el país ni los medios eran tan eficientes, con más libertades y permisos como los actuales. Todo lo que producía el régimen era lo que consumía el pueblo, por eso era una dictadura, porque solo se escuchaba la voz del Jefe y todo estuvo dirigido por él.
Los dueños de los medios tenían que someterse a lo establecido o simplemente desaparecían. Para muestras, el Listín Diario fue clausurado en 1942, haciendo su reaparición en 1963 dos años después de terminada la dictadura. La Opinión fue clausurado en 1947.
Este medio se había definido como defensor de los intereses políticos del presidente Horacio Vásquez, quien gobernó de 1924 a 1930, y luego de instaurado el gobierno de Trujillo, su situación comenzó a cambiar por el acoso y el miedo a la dictadura.
La Nación, dirigido por Rafael Vidal, era la publicación oficial del Gobierno. Los domingos publicaba la Página Literaria, donde escribieron Osvaldo Bazil, Juan Goico Alix, Ángela Báez Soler y otros.
En el caso particular de “La Opinión”, fundado el 22 de noviembre de 1922, anteriormente, fue una revista literaria hasta el año 1927, cuando se transformó en periódico. Su presencia como difusor de la cultura dominicana ocurre en la década del 30 con un espacio denominado “Las Ideas, los Libros y los Hombres”.
Durante esta etapa se desarrolló un periodismo cultural parecido al de los primeros 30 años del siglo XX, con espacios culturales que trataban diversos temas de arte, literatura, teatro y, en ocasiones, de música.

Mario Vargas Llosa deplora las dictaduras

Mario Vargas Llosa, escritor de la novela La Fiesta del Chivo, que fue adaptada a la televisión y al cine dominicano esbozó una suscinta radiografía del pasado que a juicio del periodista del Perú, valoró como un periodo funesto y horroroso por lo sanguinario y violento del sátrapa también conocido como Chapitas, mote ganado a pulso por su arraigada megalomanía de rangos y condecoraciones.

Sobre el ajusticiamiento de Trujillo reflexionó que: “Yo creo que sí, a un dictador como Trujillo se vale sin duda alguna. Fue una gran liberación para la República Dominicana librarse de un hombre tan cruel, asesino, tan absolutamente, inescrupuloso”.

Y es que, ese capítulo de los anales nacionales no puede ser manoseado ni visto con las pasiones o euforias, los rencores heredados por las familias y la misma sociedad dominicana, deben ser examinados minuciosamente, desde cada aspecto sociocultural, humanístico y psicológico.

Se trató de un contexto situacional con un peso único de dictadura, de una postura incólume que se adjudicó lo mejor de ese ayer. Donde Trujillo fue capaz de convivir, traicionar y truncar a sus acólitos, a tal grado, de aniquilarlos y presumir empatía o dolor para con los familiares. Asimismo, violó, enamoró, coqueteó y disfrutó de damas y señoritas amancebadas, haciéndole saber a sus esposos, novios y familiares.

Mario Vargas Llosa, periodista, escritor y humanista peruano, Premio Nobel de la Literatura en 2010.

Su catapulta: la Guarda Nacional
Al momento de instaurarse la Guardia Nacional desde las vísceras del extranjerismo, del diseño norteamericano, quizás, la sospecha de que emergía el Trujillismo resultó inimaginable frente a los múltiples esfuerzos, sacrificios y transiciones históricas que sufrió y liberó el pueblo dominicano. Sangre, agotamiento, lágrimas, frustraciones y desvelos echados al ventanal del suplicio, cuando el caballero de San Cristóbal, se terció la banda presidencial y, rápidamente, la silla palaciega calentó.


Con la llegada del tirano al poder, no solo se estableció la represión, la discriminación, la violación a los Derechos humanos, intrínsecamente; se urdía una maquinaria comunicacional informativa, de orientación a su semejanza y como si fuera un instructivo, el dominio fue su puntal. Sin importar la estofa, el nivel de educación, la descendencia o el linaje, no hubo ser humano, en género, en edad o condición especial alguna, que se salvara.
Se envilecía todo al derredor porque una maraña y tejemaneje se rendían a los pedidos, órdenes y reclamos de el Chivo, siempre alerta. Librarse de los antojos, caprichos, del rencor, del odio o sencillamente, ser indiferente frente al benefactor de la Patria Nueva, era tarea difícil. Respirar conllevaba una cuota de pleitesía y pensar más que una osadía, resultaba un desafío. Por todo medio, canal o vía el autócrata controlaría la patria de Juan Pablo Duarte.
De igual modo, quienes han contado los hechos de ese entramado histórico calificado de “dantesco”, afirmaron que era imposible pasar por desapercibido cuando se poseía una fiscalización tan astuta y pertinaz, donde se producían las más despiadadas acciones sociales cimentadas en la manipulación y tergiversación de la voluntad popular, que, no existía ilusión alguna ni se podía anhelar. Aquí, la palabra interpelada y erigida por el filósofo y Padre de la Política, Pericles; la “democracia” fue netamente un abrigar utópico.


Trujillo comparado con Hitler y Mussolini
En este recorrido se ponderará los rasgos obsesivos, psicorígidos y el narcisismo, exageró su propio valor, el histrionismo hasta llegar al mesianismo. Estas características muy aferradas a los dictadores más recordados en la historia universal. Trujillo tuvo un rasgo destacado como “trastorno antisocial” porque fue capaz de traicionar, matar y luego apoyar al amigo. Propulsor de robo, estafa, desalojos, despojos materiales a terceros y adquisición de las «arcas públicas» como patrimonio resuelto y de los suyos.
Hitler ha sido asociado una y otra vez con trastornos mentales como histeria, psicopatía, megalomanía y esquizofrenia paranoide. Entre los psiquiatras y psicoanalistas que han diagnosticado a Hitler con trastorno mental se encuentran conocidas figuras como Walter C. Langer y Erich Fromm. Otros investigadores, como Fritz Redlich, ha obtenido en sus investigaciones, por el contrario, la impresión de que Hitler probablemente no estaba trastornado mentalmente.
Esquizofrenia de Hitler
Archivos registran que ya en su vida, muchos elementos como sus creencias y conductas personales fueron clasificados por los psiquiatras como signos de psicosis o esquizofrenia: por ejemplo, su fe paranoica en que fue elegido por dios y el destino para liberar al pueblo alemán de su supuesta amenaza más peligrosa: los Judíos. Oía voces, se contradecía y se exaltaba sin motivos.
Mussolini
Benito Mussolini, dictador italiano, el niño mudo y violento que se convirtió en un histriónico tirano asesino, así lo tituló Alfredo Serra, del digital Infobae, quien comentó que empezó a hablar muy tarde. Tanto, que Alessandro y Rosa temieron que fuera mudo. Pero compensaba ese mutismo con una precoz violencia. Apenas a sus 11 años fue expulsado del colegio salesiano de Faenza por cortarle a un compañero la cara con una navaja.

En una ocasión, el tirano se encontró con los periodistas y a pluma de Ernest Hemingway, autor del clásico ‘El Viejo y el Mar’ quien expresó que: “El dirigente fascista italiano anunció que quería recibir a los periodistas. Todos acudimos y nos agolpamos en su despacho. Estaba sentado en su mesa escritorio leyendo un libro. Su rostro dibujaba el famoso mal gesto: manifestaba su condición de dictador. Por haber sido periodista sabía que sus declaraciones llegarían a muchos lectores”.


Sin embargo, al estallar la Primera Guerra Mundial y servir en las trincheras… un golpe de timón lo impulsó a cruzar de vereda. Su socialismo libertario, su obrerismo, su romance con Marx, murió entre los vapores del gas mostaza, y nació el verdadero Mussolini. El monstruo. El asesino…
Mussolini el seductor que mostró su brutalidad en la cama, sus manías y vicios sexuales» dijo en sus casi mil páginas Claretta, su amante de 20 años de edad que afirmó en su edición que: «Era un obseso por el sexo, pero demasiado rápido para llegar al final». Tuvieron sexualidad diez años después de conocerse.


A razón del historiador Roberto Cassá
El despliegue del ‘terror trujillista’ se produjo por la falta de organicidad clasista del régimen del tirano, porque no contó con la organización de la burguesía y encontró una oposición de una parte de la pequeña burguesía. Esto determinó que solo pudiera afianzarse como proyecto histórico mediante el uso indiscriminado de la violencia criminal. Solo así, con tal ejercicio violento logró un equilibrio político que imponía una nueva hegemonía sobre la economía y el Estado.


Esa hegemonía debió contar con el consenso del bloque tradicional de las fuerzas del poder económico y político (imperialismo, azucareros norteamericanos, burguesía tradicional y pequeña burguesía de prestigio). Sin embargo, estas fuerzas debieron estar subordinadas en una citada escala del equilibrio del poder, en beneficio del mismo poder, que, representaba el Estado y que desde ese momento se personificó en la figura del tirano.

Todo lo anterior explica las razones porque Trujillo alcanzó desde los primeros seis meses de su gobierno un extraordinario poder sin precedentes algunos en la Historia Dominicana logrando adhesión de los factores tradicionales de poder y que pudiese suprimir la resistencia que en ellos seguía presentándose.


El nuevo modelo de sistema político y de Gobierno trujillista lució desde su génesis como “garante del mantenimiento del orden social”, y, a cambio, los factores tradicionales del poder le acordaban una amplia autonomía y una capacidad de acción que se expresaría en que se actuase como la punta de la acumulación de capitales, en definitiva, fue un Trujillo “millonario”, cada vez, con más poderío económico, ambos Trujillo, el tirano y poderoso, se consolidaron en lo adelante para lo que sería su maquinaria delictiva e inhumana.
Fue tanto así que a los tres años de instaurada la dictadura del sátrapa, las instituciones públicas del país estuvieron sometidas al despotismo. Un terror generalizado se abalanzó sobre el país y ante todo movimiento o actividad pública de los opositores al régimen dictatorial fueron disueltas violentamente, por la banda de rufianes conocida como la 42.

Bernardo Vega, “Trujillo diversificó sus discurso”

De su lado, el reputado historiador, economista y escritor, Bernardo Vega explicó en un documento que el discurso de Trujillo sufrió variaciones durante casi siete periodos de gobernar a sus anchas y ganas a la sociedad dominicana privándola de sus libertades humanas y sociales.
Inició en 1930 con una “amistad” con Haití, luego, se vislumbró un antihaitianismo pasando al hispanismo hasta llegar al anticomunismo. Además, del catolicismo después anticatólico, fue pro Estados Unidos, y asu vez, anti Estados Unidos, (Justicialismo peronista) y fin del control financiero de EE.UU hacia República Dominicana, más tarde, por desavenencias discursó con base al Nazi-Facismo.
Trujillo pasó a la eliminación del conchoprimismo y a la dominicanización de la frontera con Haití hasta consagrarse con el mesianismo, última etapa complementaria, sitial logrado con el pulimento de su imagen con mentiras, artimañas y estrategias emanadas de sus intrínsecas angustias por no perder el dominio absoluto y demostrar a los dominicanos que su único salvador y protector, sería él.

¿Qué tienen en común Trujillo y Trump?
Vega planteó en un audiovisual del 2018, ambos personajes comparten la megalomanía, “Trujillo fue y Donald Trump es megalomaníacos. Qué significa eso, que ambicionan que el nombre de ellos aparezca en todos los sitios. Ciudad Trujillo, el Puente Trujillo, la provincia Trujillo… todo durante la dictadura de Trujillo llevaba su nombre o el de sus familiares”.

“Y en los Estados Unidos tenemos la Torre Trump, el Edificio Trump, la Línea Aérea Trump y el Hotel Trump, ese es el “Talón de Aquiles” del presidente de los Estados Unidos y ya se están aprovechando de eso algunos líderes internacionales”, detalló el sociólogo.
Hizo referencia de que: “Cuando Trump decidió que la Embajada Norteamericana se iba a instalar en Israel, Jerusalén, en agradecimiento el Primer Ministro le puso Trump a una de las estaciones del tren. De su lado, Jimmy Morales, el presidente de Guatemala; hechura de la televisión un artista como lo fue Trump desde su programa y sus realities shows, fue el segundo y único país de América Latina que votó a favor de EE. UU y Jerusalén. También es el único que anunció que moverá su Embajada”.

Continúe leyendo las próximas entregas periodísticas con base a la historia dominicana, los testimonios de sobrevivientes, fallecidos y de las fuentes vivas como los historiadores, sociólogos y psiquiatras. Más que una mirada para narrar es un análisis consolidado en los reposos documentales y archivística histórica bien conservada en el sentir naional.

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