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jueves, marzo 12, 2026
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Rusia superó a China este lunes con 87.147 casos confirmados de COVID-19

«China nos está demostrando ahora cómo hay que combatir el virus. Algo que yo le desearía a España y también a Rusia», señala el partido del Kremlin.

Rusia, que fue el primer país en cerrar la frontera con China debido al Covid-19, supera ya con más de 87.000 casos al gigante asiático, en cuyo espejo siempre se ha mirado para contener la pandemia en su territorio. «China nos está demostrando ahora cómo hay que combatir el coronavirus. Algo que yo le desearía a España y también a Rusia«, comentó Viacheslav Níkonov, diputado del partido del Kremlin, Rusia Unida, a la agencia EFE. 

Más casos, menos muertos

Con sus 145 millones de habitantes, Rusia suma ya 87.147 casos -6.198 en las últimas 24 horas-, frente a los 83.912 de China, origen del coronavirus, según los datos de la Universidad Johns Hopkins. Eso sí, los decesos ascienden a 794, cifra que aún está lejos de los 4.642 chinos que han fallecido debido a la pandemia del coronavirus desde el estallido de la crisis en diciembre pasado.

Mientras la ciudad de Wuhan fue el epicentro de la enfermedad en China, en el caso de Rusia más de la mitad de los casos -45.351- están concentrados en la capital, Moscú, aunque fuentes independientes alertan de que la pandemia se está propagando a marchas forzadas por el resto de este vasto país. El Kremlin se apresuró a cerrar el 31 de enero la frontera con China, que entonces ya contaba con miles de casos y 170 muertos.

Seguidamente, dejó de expedir visados a los ciudadanos chinos, impuso cuarentenas obligatorias a todo aquel que acabara de regresar de ese país y la policía comenzó a estrechar el cerco sobre personas con rasgos asiáticos, algo que provocó cierto malestar en Pekín.

No obstante, mientras Pekín reaccionó con protestas cuando otros países restringieron el acceso a los chinos, en el caso de Rusia la prensa oficial china habló de «decisión comprensible» y las autoridades expresaron su confianza en que las limitaciones tuvieran un «impacto muy limitado» en las relaciones con Moscú.

Insuficientes medidas preventivas

Mientras la pandemia se extendía por el resto del mundo en febrero, Rusia se mantenía aparentemente inmune al coronavirus, lo que llevó al Gobierno a sacar pecho. «Hemos tomado medidas de prevención mucho antes que los países occidentales», decían. «La situación está bajo control. Tenemos varias semanas de reserva», proclamó a su vez el presidente ruso, Vladímir Putin.

Con todo, la realidad epidemiológica demostró ser mucho más tozuda de lo que el Kremlin pensaba. El retorno de casi un millón de rusos que se encontraban en el exterior provocó la inusitada propagación del virus, que desde Moscú se ha acabado extendiendo por las 85 regiones y repúblicas del país, desde el enclave báltico de Kaliningrado al lejano oriente ruso, limítrofe con China. Paradójicamente, ahora es el Gobierno chino el que teme que sean los rusos los que transmitan el coronavirusal noreste del país, en especial a ciudades con gran influencia rusa como Harbín, la capital de la provincia de Heilongjiang.

China cerró su frontera con Rusia el 8 de abril y cinco días después, ante la llegada de decenas de casos «importados» procedentes de Rusia a esa provincia, impuso en Harbín una cuarentena de 28 días a todos los viajeros llegados del exterior, además de someterles a dos análisis de ácido nucleico y uno de anticuerpos.

El paso fronterizo de Suifenhe registró en torno a 200 casos con síntomas y más de 100 casos asintomáticos, en su mayoría de chinos residentes en Rusia que volaron desde Moscú hasta Vladivostoky cruzaron a su país por tierra a través de ese paso cercano.

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