24 febrero, 2021

Portazona

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Prohibido dormirse en los laureles

La independencia del poder judicial es una acción que, a raíz de los diferentes casos de corrupción moderno, es decir, los actos de corrupción que se han denunciado en la gestión peledeísta, específicamente los casos expuestos durante la administración del expresidente Danilo Medina 2012-2020.

Denuncias que siempre terminaron con exoneraciones por insuficiencias de pruebas o se aludía a la pobre formulación de los expedientes del Ministerio Público o se jugaba al olvido o a un fallido montaje teatral de Odebrecht dando como resultado una licencia de dolo en las arcas del Estado sin consecuencias legales.

Estas artimañas añejas que facilitaban la impunidad llevo al hartazgo a la sociedad dominicana, malestar que la oposición del momento supo canalizar y potencializar convirtiéndose en los abanderados del “Cambio” y de la “independencia” del poder judicial.

Aquella oposición, que hoy es oficialismo, lleva a cabo a través de un Ministerio Público renovado, quizás la más grande conquista de justicia social en cuanto al combate a la corrupción. Y es posible, y así Dios lo quiera, marque el precedente que institucionalice los procesos de controles y transparencia que necesita todas las instituciones del Estado especialmente en relación con el manejo de los recursos económicos.

Sin embargo, es importante, que como sociedad el cambio no sea por un producto partidario, sino que ese cambio venga por un empoderamiento ciudadano. Y que el partido simplemente sea el canal por donde se produzca los cambios que demanda y necesita la sociedad dominicana.

Esta inquietud parte de la premisa, de que debemos estar vigilantes de que nuestras nuevas autoridades no se embriaguen de poder y en algún momento pierdan el norte.

Que los dominicanos de repente formemos parte de un circo judicial político porque tenemos sed de venganza de los abusos de la gestión pasada y que dejemos ignorar las responsabilidades de esta gestión de lograr una República Dominicana que alcance logros concretos en materia de salud, educación, vivienda, calidad de vida y mejores salarios.

Es de suma importancia de que tomemos el “cambio” pero para que sea un cambio integral, un cambio en la vida de todos y para todos. Y es de suma importancia mantenernos vigilantes para que nuestras autoridades electas cumplan con sus promesas, pero sobre todo que el cambio sea concreto y no abstracto.

Concluyó citando al economista Henry George 1839-1897, “El estado ideal no es aquel en que cada uno tiene acceso a la misma cantidad de riqueza, sino en proporción a su contribución a la riqueza general.”

Lo que quiere decir, que para obtener un Estado eficaz y eficiente todos los dominicanos debemos ser partícipes en todos los procesos de cambios del Estado, ya sea apoyando a las gestiones que favorezcan los procesos de desarrollo del país u oponiéndonos a las acciones que se considere erróneas.

Keny De León Agramonte

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