
inéditos de la Revolución de Abril.
Santo Domingo.- “Después de los acontecimientos hasta el necio es sabio”, Homero. Con este aforismo Thimo Pimentel inicia su obra literaria fotográfica titulada “Identify, Identify!” quien,a su corta edad de diez años, tuvo su primer encuentro con una cámara fotográfica, regalo de su padre, Manuel Felipe Pimentel; quien le recomendó su uso, porque era una herramienta que le serviría en cualquier área que se decidiera ser profesional.
Así lo narró el autor del Megacilindro que está localizado en el Aeropuerto de Punta Cana, quien aseguró que esa “camarita” marca Brownie Fiesta Kodak le cambió la vida y dio origen a lo que con el paso del tiempo ha considerado como una irresponsabilidad, al registrar en rollos de 24, los sucesos más transcendentales de la Revolución de Abril, con tan solo su intrepidez y recién graduado de Medicina de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
“Yo fui cultivando eso. Cuando era más grande, él me prestaba su cámara y de ahí me compró otra y, seguí en Nikon y me hice famoso por esta”, aclaró.
Fue como nació Imágenes de la Guerra de Abril de 1965, “¡Identify, Identify!”, una compilación de fotografías y anécdotas plasmadas en 184 páginas con una portada en relieve y de pasta dura, “ya con 81 años te diré que son recuerdos imborrables que uno va sacando de ese baúl interminable de acciones y situaciones que uno ha vivido”.

Sus amigos de la Facultad de Medicina y del grupo de muchachos termocéfalos de la época de invasión norteamericana, les conocían por su nombre de pila bautismal, Manuel Felipe “Thimo” Pimentel Imbert, nacido en Santo Domingo en 1941. Quien luego de graduado se marchó hacia Barcelona, España a realizar una especialidad en dermatología.
“¡Identify, Iidentify!” fue ganadora del Premio Nacional de Literatura del año 2010, en la categoría de Género: Historia, modalidad Testimonio. Reconocimiento otorgado por el Ministerio de Cultura por considerarse un patrimonio de la cultura dominicana que documenta y registra hechos únicos capturados por el lente y la composición del artista dominicano.
El nombre del fotograma histórico y anecdótico se debió a un susto que vivió el acucioso fotógrafo al ser sorprendido por soldados gringos en las céntricas inmediaciones de la Plaza de la Cultura, en ese momento, casa de Trujillo, quien regresaba con un amigo de jugar, “el susto era tan grande que olvidé mi inglés y lo único que atiné decir fue, vóleibol, vóleibol”.
“Este libro está lleno de anécdotas. Fue publicado en 2009, ya había pasado mucho tiempo de la Revolución de Abril de 1965 y existía un gran trecho.

Luego, un exdiscípulo mío en la fotografía quien empezó visitando mi cuarto oscuro para que yo le enseñara hacer un trabajo para la escuela, él después se convirtió en mi profesor de fotografía digital, es Roberto Álvarez, quien después estaba con una compañía nueva y me dijo, tío Thimo, ¿por qué no hacemos una exposición de tus fotos de la Revolución?”.
A lo que don Thimo respondió que: “Mis fotos o negativos están en Barcelona, me los llevé después de la revolución y los guardó una amiga allá. Porque a los siguientes años empezó los “Doce años de Balaguer” y en esa época la represión, sobre todo, a aquellas personas que habían participado, activamente, en la revolución era muy fuerte, hubo gente que perdió la vida”.
“Yo pensando que esos negativos tenían imágenes de un grupo de gente que podía hacerle daño con la publicación de esas fotos, preferí guardarlas en Barcelona, por mucho”, sinceró; quien se recién graduaba, y al que su padre le solicitó casi al término de la revolución que dejara de hacer fotografías.
Y es que, Pimentel, era mal visto y estaba fichado por ser parte de los revolucionarios. Empero, su facilidad de acceso permitió que lograra registrar imágenes de los “yankees” y de la parte dominicana en combate.
Su foto más emblemática

De esta producción literaria y fotográfica su autor valoró que la foto más importante que marcó la Revolución de Abril en 1965, y la más valiosa en lo personal fue una que hizo en plena guerra viendo caer abatido a un soldado yankee, “subiendo Santa Bárbara con Isabel La Católica, cuando llegabas ahí doblabas a la izquierda y esa calle, llamada Gavino Puello, y desapareció”.
“¿El por qué desapareció esa calle? Porque ahí fue, o es, el único lugar donde se ve que mataron a un gringo. Esa callecita la eliminaron e intersectaba con la Arzobispo Meriño. Ahora es una plaza. Es la única foto que existe de un soldado norteamericano muerto en la acción”, detalló.
Agregó que en caso de que permaneciera la calle se podría todos los años depositar una ofrenda en nombre del primer norteamericano que los dominicanos mataron, “la desaparecieron”.
Todo un desafío
Con un costo total ascendente a 35 mil dólares y mil ejemplares en su primera edición editada en Argentina, “¡Identify, Identify!”, logró gran aceptación en la crítica de historia y cultura dominicana a pesar de que: “Todavía en el 2010 yo tenía ese falso temor de que los grupos eran antagónicos, los de Wessin e Imbert Barreras y los de Caamaño y su gente”.

Con dos exposiciones fotográficas inéditas se juntaron ambos grupos, los cuales habían limados asperezas a través del implacable tiempo, “fue interesante porque hubo hasta abrazos entre personas que yo pensaba tenían rencillas, demasiado tiempo había pasado”.
“El mismo Roberto me sugiere, tío Thimo, ¿por qué no haces un libro con estas imágenes? Y, así es como nace “Identify, Identify!”, manifestó. Este documental gráfico que en su portada muestra la foto de un soldado invasor recostado de un tanque en la avenida George Washington esquina Socorro Sánchez, ha servido para que muchos combatientes se identifiquen en las imágenes dentro del libro.
Detrás de la excelencia don Thimo duró casi dos años corrigiendo y cambiando, hasta que se publicó como debía salir, “el libro tiene escritura que en algún momento quieres interpretar. Ese es mi gran problema con los críticos que muchas veces quieren descifrar lo que uno piensa. En el libro hay códigos que poca gente conoce y quien conoce puede definir lo que quise decir”.
“Fue un libro muy meditado, manoseado, dando vueltas y vueltas… ahí están mis credenciales de Revista Hola y de Lifetime que fueron piezas importantes”, sostuvo porque con esas identificaciones podía penetrar a muchos lugares donde se desempeñaba, “sobre todo es un testimonio de lo que estaban, porque quien está ahí, es porque estaba”.
Una edición original sin Photoshop, con fotos análogas, “sin embargo, puse infrarrojo en una imagen como parte de un atrevimiento, era única, porque en ese tiempo no era muy usado, y donde todas las fotos son a blanco y negro, porque yo usaba una sola película que era la Kodak 3X, muy rápida que me permitía trabajar en condiciones de luz muy baja”. Thimo realizó fotos para deportes, automóviles, Judo, ciudades, otros.
Reconoció que las fotografías de la parte constitucionalista solo las hizo Milvio Pérez, a su entender, “para mí el fotógrafo de la revolución, él era brillante; al igual que, Juan Terrero y su hermano. Evidentemente, no salían en la parte anticonstitucionalista y no había fotos de norteamericanos”.

Escenarios que cambiaron…
Aclaró que lugares como Gazcue, el Jaragua, La Salle, el Malecón, la Fortaleza Ozama, donde hizo fotografías en plena revolución, en la actualidad, han desaparecido, han sido modificados, a juicio de Thimo, para borrar las huellas de la verdadera historia.
También hizo fotos en ese momento, donde es hoy, el Museo de las Casas Reales, y la Arzobispo Portes, “Aquí está Vicentica Vélez que fue la esposa de Caamaño, ella muy amiga mía y luego cuando vio esa foto en la exposición, con 24 años, se le salieron dos lágrimas”.

imágenes únicas de la época.
“Irresponsable, con 24 años, me creía inmortal”
“Yo estaba en la calle, haciendo fotos, expuesto a una bala, donde cayeron gente muy cerca de mí”, sinceró que fue criado por su padre, ya que su madre, María de Lourdes Hernández Pou, falleció y, no ha sido hasta hoy, que reconoció al ver el libro que un acto irresponsable arriesgarse en la Guerra de Abril de 1965.
Independientemente, quienes le conocen valoran su gallardía e intrepidez, ser irresponsable por su propia vida, lo llevó a inmortalizar una parte importante, indeleble y fría de esa era nacional, de sangre, soberanía y patriotismo.
“Me siento súper orgulloso porque el trabajo salió bien, no es que sea perfeccionista”, expresó. La Revolución de Abril de 1965 puede considerarse como el único hecho relevante, donde dos naciones se enfrentaron con tanques en el Caribe Insular.
La fotografía vista por Thimo Pimentel

“Es una herramienta indispensable para cualquier profesional, lo mismo que me dijo mi padre cuando me enseñó”, admitió. Contó que cuando fue fotorreportero para periódicos tradicionales del país, se les entregaba un rollo de 24, que se debían aprovechar y realizar con una foto por tiro y sin errores, era el patrón del momento.
Aclaró que en la Revolución de Abril de 1965 se debía ser selectivo con las imágenes, cuidar el ángulo, buscar la luz “la gente se fijaba más, pero, ahora la cámara te da todo”.
Llamó a la juventud que: “Cada generación tiene su espacio, tiene que sufrir las consecuencias de lo que está viviendo, cada cual vive su momento, es intrépido, y cada cual tiene que ser intrépido y revolucionario en su ser, irresponsable porque puede ser parte de lo que vayas a cosechar”.
Su trayectoria
Desempeñó como editor deportivo de la Revista ¡Ahora!, publicación semanal más famosa de su país en ese tiempo. En ella tuvo una página conocida como “Mi Nikon y yo”, en la que sobresalían los deportes.
Fue profesor de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), del Instituto Tecnológico (INTEC) y de su alma máter, la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) por más de 25 años, exactamente, en las escuelas de Medicina. Además, dirigió la Oficina de Turismo en España (1986-1990). Ha sido jurado en diversos eventos internacionales de artes y fotografía.
Es un amante de la historia y cultura taína que lo muestra en sus obras de arte, como ceramista y artista profesional.

