25 septiembre, 2022

Portazona

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Salvajismo en la posmodernidad

El dominicano valorado individualmente est谩 lleno de m茅ritos y como conjunto, como sociedad su comportamiento deja mucho que desear.鈥 Pedro Francisco Bon贸

La Rep煤blica Dominicana de los d铆as que discurren es un pa铆s que califica para figurar en el 鈥淎unque usted no lo Crea鈥, de Robert Ripley.鈥 R. A. Font Bernard

A juzgar por sus acciones, en la sociedad dominicana de nuestros d铆as podemos identificar no pocos individuos a quienes les viene correcto la denominaci贸n de 鈥渃avern铆colas鈥 o 鈥渟alvajes鈥; ciudadanos que exhiben comportamientos, e incluso h谩bitos y costumbres de f谩cil asociaci贸n con estadios primitivos de la humanidad, sobre todo cuando nada racional parece justificar su negaci贸n a los avances cient铆ficos, a modelos de vida m谩s eficientes, preferibles, satisfactorios o confortables, de cara a la dignidad, la justicia, la seguridad, la salud y la paz, individual y social.

Hasta aqu铆 nada censurable que en ejercicio de sus derechos a la libertad, a la b煤squeda de la felicidad propia y a la libre autodeterminaci贸n, estas personas se comporten como prefieran entender. No as铆 cuando sus conductas p煤blicas atentan contra la estabilidad y la concreci贸n de lo que consideramos el r茅gimen de valores positivos; cuando ese accionar resulta contrario al standard de 鈥渂uenas costumbres鈥 en perjuicio de otros, a la considerada 鈥渕oral social鈥 -tan desactualizada y fragmentada inadvertidamente-, o bien, al curso progresivo del 鈥渘osotros鈥, al multiplicarse como modelos c铆vicos que hasta hace poco no encajaban o resultaban extra帽os en esta sociedad.

He categorizado esos hechos como actos de salvajismo posmoderno, y que dada su cada vez mayor ocurrencia se proyectan a ser apadrinados por la indiferencia social, no obstante su sentido aberrante. De ah铆 mi llamado de alerta.

Dentro de esas tantas manifestaciones sociales, a continuaci贸n listo algunos casos, que aunque de distintas naturalezas, todos de notoriedad: i)campesinos -y no tan campesinos- teniendo relaciones sexuales con burros y otras bestias, grab谩ndose unos con otros -o permitiendo ser grabados- con tel茅fonos inteligentes,  y estos videos viralizarse en las redes a t铆tulo de chiste; ii) procuradores y jueces que mienten abiertamente en sus actuaciones judiciales p煤blicas y obvian cumplir con el Derecho aplicable sin ninguna consecuencia, ni siquiera el reproche social (lo que puede valer como tipo de complicidad); iii) un presentador de televisi贸n, considerado por no pocos un maestro de la telecomunicaci贸n, un l铆der y modelo social, insulta -en pleno prime time鈥 a un empleado encargado del telepronter por un error cometido en su manejo, calific谩ndolo de 鈥渁nimal鈥 y amenaz谩ndolo con que perder铆a su trabajo; iv)instituciones legales formalmente vigentes tan avanzadas como las que se encuentran en el primer mundo a煤n pendientes de promulgaci贸n, pero que no cumplimos, y m谩s que eso son violadas abiertamente de forma sist茅mica; v)pol铆ticos que se saben por todos corruptos, sin ideales ni capacidades, y recurrentemente resultan agraciados con victorias electorales y reelegidos como delegatarios merecedores del poder p煤blico; vi) abogados (los supuestos colaboradores o auxiliares de la justicia por antonomasia) que en audiencias p煤blicas y documentadas en formato audiovisual insultan no solo a sus contrapartes, sino a los jueces, y no espec铆ficamente con improperios moderados o sutiles; vii) ladr贸n (suponiendo que no se han equivocado de persona) que es linchado por una turba de vecinos del barrio donde es atrapado, a plena luz del d铆a, hecho transmitido por m煤ltiples medios de comunicaci贸n, y en la noticia solo se resalta la captura del personaje, no as铆 lo que significa en la psicolog铆a social los otros detalles de la escena; viii) adolescente que le pr谩ctica sexo oral a varios compa帽eritos del curso en horario de clases en el aula de un centro de educaci贸n privada, en la escena todos lucen conscientes de que uno del clan documenta el acto con la c谩mara de un celular y eso solo causa m谩s risas; ix) individuo (como cientos diariamente) que manejando su veh铆culo cruza la luz del sem谩foro en rojo frente al polic铆a de tr谩nsito, a quien incluso hace un saludo y este le corresponde, le sigue un Sonata -por cierto, con sistema de gas natural subsidiado por el Gobierno- que procede en forma id茅ntica, y as铆 vienen otros, hasta que se produce otro accidente; x) ciudadano ajusticiado por otro a quien -y en raz贸n de que- le tom贸 sin autorizaci贸n y por unos minutos su parqueo personal (igual sucede en ocasiones ante el roce accidental de uno y otro veh铆culo), todo a plena luz del d铆a mientras unos ni帽os jugaban alrededor, en el 谩rea de estacionamiento de un residencial capitalino del denominado pol铆gono central.

Si alguien intenta corregirme alegando que son hechos aislados, les dir茅 que aislado podr铆a ser -y no en todos los casos- la documentaci贸n o la viralizaci贸n de estos por medios de comunicaci贸n masiva, pero que de investigarse ser谩n m煤ltiples los casos similares identificables -algunos incluso patrones conductuales comunes a ciertos grupos-, que no siempre llegan a nuestro conocimiento v铆a las redes sociales u otros medios de difusi贸n. Y a帽adir茅 que de todas formas, poco importa que individualmente sean casos aislados, pues, as铆 aislados, sumados resultan en una muestra suficiente para justificar el membrete de salvajismo posmoderno, no solo para cada una de esas manifestaciones, sino incluso para ubicar el estadio en el que se encuentra la sociedad donde han tenido lugar, que a decir de Bon贸, deja mucho que desear.

Dicho eso, me pregunto si podr谩 hoy objetarse racionalmente la calificaci贸n de Estado fallido que una vez recibimos, a煤n cuando no hab铆amos fallado tanto como sociedad, y por igual censurarse con 茅xito, al dominicano -y especialmente al joven- que hastiado de tanto, se desahoga optando por el exilio, expresando preferir una anexi贸n, un protectorado o alguna modalidad de intervenci贸n extranjera de donde pueda resultar o potenciarse -a煤n en hip贸tesis remota de romanticismo pol铆tico- un cambio de sistema, de sociedad. A煤n con el auxilio de San Google, el optimismo al m谩ximo y otras maravillas de la posmodernidad, me parece muy dif铆cil asumir semejante carga argumentativa.

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