El mayor problema para superar la velocidad del sonido fue el hecho de que al alcanzar los 1.000 km/h los aviones se enfrentaban a una especie de muro creado por el aire comprimido delante de ellos.

Mientras tanto, la velocidad del sonido es de entre 1.100 y 1.200 km/h, dependiendo de las condiciones climáticas.

