25 septiembre, 2022

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Mi hijo fue asesinado porque soy una jueza federal

Mi hijo fue asesinado porque soy una jueza federal

La protecci贸n a los magistrados es esencial para nuestras familias y nuestra democracia

鈥淪igamos hablando; me encanta hablar contigo, mam谩鈥. Esas fueron las 煤ltimas palabras que me dijo mi 煤nico hijo, Daniel, mientras limpi谩bamos el s贸tano despu茅s de sus festejos de cumplea帽os. Todav铆a estaba muy feliz debido a un glorioso fin de semana en casa con sus padres y amigos.

Entonces, el timbre de la puerta son贸. Daniel subi贸 apresuradamente las escaleras. Segundos despu茅s, mientras yo estaba sola en nuestro s贸tano, mi amado hijo fue asesinado a balazos. Mark Anderl, mi esposo desde hace 25 a帽os, recibi贸 tres disparos y result贸 gravemente herido.

Esta tragedia, la peor pesadilla de toda madre, ocurri贸 por una raz贸n que no tiene nada que ver con mi esposo ni con mi hijo, sino m谩s bien con mi trabajo: soy una jueza de distrito de Estados Unidos. Un abogado que hab铆a comparecido ante m铆 estaba enojado por el ritmo de una demanda que hab铆a presentado en mi tribunal. Vino a mi casa en busca de venganza.

Mi atacante buscaba herirme, pero su ira y su enfoque no eran 煤nicos. Los jueces federales estamos en riesgo de encontrarnos con otros posibles atacantes.

Para los jueces y sus familiares, tener una mejor seguridad es un asunto de vida o muerte. Sin embargo, su importancia va m谩s all谩 de nuestro bienestar. Por el bien de nuestra naci贸n, la seguridad judicial es esencial. Los jueces federales deben ser libres de tomar sus decisiones, sin importar lo impopulares que sean, sin temor de sufrir da帽os. El gobierno federal tiene la responsabilidad de proteger a todos los jueces federales porque nuestra protecci贸n es fundamental para nuestra gran democracia.

Desde la muerte de Daniel, promet铆 hacer todo lo que pueda para hacer que tragedias similares sean menos probables. El mes pasado, Nueva Jersey aprob贸 la que se conoce como la Ley de Daniel, que proh铆be la distribuci贸n de informaci贸n personal, incluyendo el domicilio y los n煤meros telef贸nicos, de jueces, procuradores y personal de las fuerzas de seguridad.

Despu茅s de la muerte de Daniel, me enter茅 a trav茅s de los agentes del FBI que es f谩cil encontrar informaci贸n personal sobre jueces en internet. Las direcciones de los jueces se pueden comprar en l铆nea por tan solo unos d贸lares, incluyendo fotograf铆as de nuestros hogares y las matr铆culas de circulaci贸n de nuestros veh铆culos. En mi caso, este hombre armado y trastornado fue capaz de crear un expediente completo de mi vida: acech贸 mi vecindario, marc贸 en mapas mis rutas al trabajo e incluso se aprendi贸 los nombres de mi mejor amiga y la iglesia a la que asisto. Todo eso era completamente legal. Este acceso a informaci贸n tan personal le permiti贸 a este hombre arrebatarnos a nuestro 煤nico hijo.

Ahora el Senado de Estados Unidos necesita aprobar la Ley Daniel Anderl de Seguridad y Privacidad Judicial, la cual proporcionar铆a mayores protecciones para los jueces federales. Una legislaci贸n id茅ntica ha sido presentada ante la C谩mara de Representantes.

El proyecto de ley bipartidista proteger铆a la informaci贸n de identificaci贸n personal de los jueces para evitar que sea revendida por comerciantes de datos. Tambi茅n les permitir铆a a los jueces federales ocultar la informaci贸n personal desplegada en sitios de internet del gobierno federal y evitar la publicaci贸n de informaci贸n personal por otras empresas e individuos cuando no hay un inter茅s leg铆timo de los medios informativos o no es un asunto de relevancia p煤blica.

Tambi茅n alentar铆a a los estados a proteger la informaci贸n personal, mejorar la capacidad del Servicio de Alguaciles Federales de Estados Unidos para identificar amenazas y autorizar mejoras a los sistemas de seguridad en las casas de los jueces.Esther Salas habla de los momentos del ataque a su casa. EFE/Mercury P.a.
Esther Salas habla de los momentos del ataque a su casa. EFE/Mercury P.a.

La emboscada que cobr贸 la vida de mi hijo e hiri贸 gravemente a mi marido no es el primer ataque de su tipo. En 2005, la jueza de distrito de Estados Unidos Joan Lefkow de Chicago lleg贸 a su casa y descubri贸 que un litigante enojado hab铆a matado a su madre y a su esposo. Desde 1979, cuatro jueces federales han sido asesinados.

La amenaza para los jueces se est谩 intensificando. Los incidentes de seguridad dirigidos contra jueces y otros miembros del personal que desempe帽an papeles integrales en los casos de los tribunales federales se elevaron a 4449 amenazas y comunicaciones inapropiadas en 2019, en comparaci贸n con 926 incidentes de este tipo en 2015, seg煤n el Servicio de Alguaciles Federales.

El 31 de octubre, un juez federal en Houston fue informado por un exsecretario judicial que la direcci贸n de su casa se hab铆a publicado en Twitter. El 25 de noviembre, un intruso irrumpi贸 en el despacho de un juez en el sur de California, amenaz贸 con matarlo y da帽贸 su escritorio con un bast贸n met谩lico que despu茅s se descubri贸 que ten铆a una navaja. El atacante huy贸 despu茅s de que el juez, que result贸 ileso, llam贸 al 911.

En mi caso, Roy Den Hollander, un abogado de Nueva York que present贸 una demanda en contra del reclutamiento militar exclusivamente masculino, albergaba resentimientos fatales. El 11 de julio de 2020, mat贸 a un abogado en CaliforniaOcho d铆as despu茅s, vino a nuestra puerta y asesin贸 a Daniel. Demasiado tarde me di cuenta de que a menudo se describ铆a a s铆 mismo como 鈥渁ntifeminista鈥. En una memoria autopublicada, me describi贸 como 鈥渦na jueza latina floja e incompetente designada por Obama鈥.

Un homicida con determinaci贸n siempre ser谩 dif铆cil de detener, pero hacemos que sea demasiado f谩cil ubicar a los jueces. Retirar nuestra informaci贸n de identificaci贸n personal de internet es una primera defensa cr铆tica.

Tambi茅n es esencial hacer m谩s seguros los hogares de los jueces. En 2005, despu茅s del ataque a la familia de la jueza Lefkow, el Congreso financi贸 sistemas de seguridad para los hogares de los jueces. Estas medidas necesitan actualizarse urgentemente para incluir c谩maras de video al exterior y otras funciones de protecci贸n comunes en sistemas de seguridad casera que est谩n disponibles comercialmente.

En mi casa, la 煤nica manera de ver qui茅n ha llegado a la puerta principal es asomarse por una ventana salediza. A mediados de julio, tras cuatro meses de restricciones por la COVID-19, las entregas a domicilio ocurr铆an casi a diario. El asesino de Daniel aprovech贸 esta rutina y lleg贸 a nuestra puerta vestido como un repartidor de Fed-Ex.

Los investigadores me dijeron que creen que Daniel impidi贸 un ataque planeado contra m铆 al avanzar hacia el pistolero. Mi esposo lentific贸 el ataque a煤n m谩s al permanecer de pie incluso despu茅s de ser impactado por tres disparos a quemarropa. Para cuando llegu茅 a la planta principal, el atacante hab铆a huido.Daniel Anderl. Cortes铆a de la Facultad de Derecho de la Universidad de Rutgers.Daniel Anderl. Cortes铆a de la Facultad de Derecho de la Universidad de Rutgers.

Si la muerte de Daniel sirve para demostrarle algo a nuestro pa铆s, es que las amenazas contra los jueces federales son reales y que tienen terribles consecuencias. Incluso a la edad de 20 a帽os, mi hijo se preocupaba profundamente por otras personas. De manera valiente y generosa, protegi贸 a quienes m谩s amaba. Nosotros tambi茅n debemos ser valientes y hacer lo que es correcto para asegurarnos de que los jueces puedan desempe帽ar sus deberes sin temor a que ellos o sus familiares sean ejecutados donde son m谩s vulnerables.

La muerte de Daniel nos est谩 mandando un mensaje, pero 驴prestaremos atenci贸n? Por el bien de mis hermanos y hermanas que encabezan los tribunales, el Congreso debe actuar ahora. Cada d铆a que pasa sin acciones deja a nuestros jueces federales, a nuestro sistema judicial y a nuestra democracia misma en peligro.

Esther Salas es jueza de distrito de Estados Unidos para el distrito de Nueva Jersey, con asiento en Newark.

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