24 septiembre, 2020

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El niño prodigio que migró de la Unión Soviética a EE.UU. y creó una empresa multimillonaria

Image captionRob Bernshteyn tiene una fortuna estimada de US$74 millones.

Cuando Rob Bernshteyn y su familia finalmente lograron salir de la Unión Soviética, se encontraron con una situación aún peor en Estados Unidos.

“Nos instalamos en un barrio bastante duro de Brooklyn”, dice Bernshteyn recordando su desde Leningrado (hoy San Petersburgo) en 1980, con apenas seis años.

“No querías caminar por la noche. Quiero decir, era un barrio duro, muy duro. Nueva York era un lugar diferente en aquel entonces”.

En el departamento en el que vivía con su familia había cucarachas .

“Recuerdo su tamaño, cuatro centímetros, y cómo caminaban por el piso. Las calles estaban llenas de grafiti y en sonido de las sirenas de ambulancias y la policía era constante. Era todo aterrador”, cuenta quien es hoy un empresario de éxito, el director ejecutivo de la compañía de software Coupa.

Como era una familia judía, sus padres deseaban alejarse del antisemitismo que enfrentaban en la Unión Soviética y de paso aprovechar la oportunidad económica que representaba Estados Unidos.

Entonces, arriesgándose a enfrentar la ira de las autoridades soviéticas, su padre y su madre, ambos ingenieros, solicitaron emigrar.

“Les tomó cuatro años obtener la aprobación”, dice Bernshteyn.

“El riesgo de presentar una solicitud para emigrar era real, porque si l a rechazaban, te convertías en un refusenik y, a menudo, esas personas perdían sus trabajos. Muchos terminaron en la calle y algunos fueron enviados a Siberia.

“Pero afortunadamente quedamos en la lista de los autorizados a salir y en EE.UU. nos ayudó una agencia judía”.

Su familia llegó a EE.UU. con solo US$1.000 y dos maletas, y dice que recuerda a su padre llevándolo a “bucear en el basurero” para tratar de encontrar muebles desechados que pudiera arreglar y poner en su pequeño apartamento.

” Golpes en la escuela 

Afortunadamente sus padres encontraron trabajo pronto; su padre en el gigante de ingeniería Honeywell y su madre en el Departamento de Protección Ambiental de Nueva York.

Peor suerte tuvo Bernshteyn en el colegio.

“Era una escuela realmente difícil en Brooklyn, y me golpeaban , porque, ya sabes, me veían como comunista y todo eso”, cuenta.

Bernshteyn dice que las cosas mejoraron cuando comenzó a aprender inglés y descubrió que tenía talento académico, especialmente para las matemáticas.

La vida en el hogar también mejoró mucho cuando sus padres ahorraron lo suficiente como para mudarse de Brooklyn a los suburbios de Long Island.

Después de la escuela secundaria, estudió sistemas de información en la Universidad Estatal de Nueva York en Albany.

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